Es la madrugada.Aún no puedo dormir.A pesar de los esfuerzos del Hombre Menos Pensado, que fueron muchos, sigo sentada frente a mi pc, escribiendo.Las palabras de alguien, el menos pensado, por desconocido ayudan a transmutar esa sensación humana y a la vez tan extranjera que es la que deja la muerte. Nadie quiere hablar de la muerte.Ya amaneciendo, recurro a mi querida amiga la Dra. Rosa Loureiro Malán, qué además de ser psiquiatra y psicoanalista renombrada, tiene un blog.De sus escritos en Mburucuyá tomo algunos fragmentos dedicados a la muerte:"El primero llegó sin previo aviso... con decirte que ni lo noté pero alli se instaló como cuerpo extraño desconocido encapsulado en silencio sin hacer acuse de existencia... sin embargo mostró una fuerza extraña molesta dolorosa... después... otro otro más muchos más... cada día que vivo aparecen más ... tomó fuerza el del inicio rompiendo su cascarón haciéndose notar: "estoy aqui" me dijo existo sin comas y sin puntos date cuenta quien soy...me hizo tomar conciencia del dolor de su ausencia mezclado con los demás... con culpas de haberlo ignorado tuve que rescatarlo reconocerlo aceptarlo extrañarlo llorarlo ... ya no estaba pero estuvo ya no está pero sigue estando... y cada vez que entra uno nuevo parecería que no hay más espacio no obstante empujan ,se apretujan ,se rearman, se reordenan,adquieren un status nuevo: cada uno de ellos revive los demás y entre sí, se reacomodan .No están donde dicen algunos que estan ellos sino que quedan formando parte de nosotros mismos y adquieren nuevas formas de acompañamiento porque se transforman cuando llegan otros para hacer más lugar... parece que se amigan cada día ,cada noche se esconden y reaparecen para hacernos compañía porque forman parte de nuestra historia. Nos enriquecen allí adentro ,donde están nos enseñan a seguir viviendo".Y vos qué pensás?
Un abrazo es un animalito que no pesa nada.
No se paga con tarjeta de crédito pero es tan caro que ni todos los rinocerontes
del norte pueden negártelo porque son tus alas que supiste conseguir.
Abrazamos cuando somos libres y cuando tenemos miedo, o cuando nos perdimos.
Y de eso se trata. Quizás estemos un poco perdidos.
Nos hemos olvidado de abrazar porque nos enseñaron la vergüenza.
Y es un buen impostor de la modestia, siendo buen repelente de ese virus que anda por ahí llamado amor.
Sentimos, a veces, una sensación de abrazar a los que amamos pero algo después nos detiene.
Abrir los brazos es todo un logro. Lo peligroso es abrazar. Se chocan los pechos, se siente el olor
del otro, hay en esa acción una sustancia extraña de universo y la aventura son sólo unos segundos
de ruido humano. Ese ruido es bueno, el ruido de huesos, sangre y tendones.
Te digo que es lo mejor que nos puede pasar antes que venga la noche.
Porque la noche va a llegar aunque no hayamos abrazado lo suficiente.
No somos todos iguales, es cierto. Quizás de eso se trate, de ser cada uno como sea,
en tanto y en cuanto el abrazo perejil de uno sea el ajo tan sabroso de otro.
Abracemos luz, ninguno, estrellas fugaces. Abracemos media luna y submarino de chocolate.
Abracémonos un día sin pensar que estamos abrazando, porque sí. Porque podemos,
Porque lo necesitamos, porque es lindo saber que uno existe, que existimos a partir del abrazo.
Al fin y al cabo, de qué se trata un abrazo si no de juntar las manos con otro-mundo, otro-sueño,
distancia, que me enseña el latido del hombre y me abraza de las manos de nuevo por
el camino del principio y volver a nacer, abrazado.
Tomado del Blog de Marcelo Meza
Dedicado a J.C.S. con admiraciòn y ternura.