martes, 29 de julio de 2008

ELOGIO A LA MUJER BRAVA por HECTOR ABAD

A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viragos, marimachos. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros.

Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo, y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan, y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan, y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio, y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa, y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche, y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros, y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar, y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Somos animalitos todavía, los varones machistas, y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes, y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza: nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.



domingo, 27 de julio de 2008

OCTAVIO PAZ : Dos Cuerpos


Dos cuerpos frente a frente son a veces dos olas y la noche es océano. Dos cuerpos frente a frente son a veces dos piedras y la noche desierto. Dos cuerpos frente a frente son a veces raíces en la noche enlazadas. Dos cuerpos frente a frente son a veces navajas y la noche relámpago. Dos cuerpos frente a frente son dos astros que caen en un cielo vacío.


OCTAVIO PAZ


Darìo Isolica _ Artista Plàstico




Darìo Isolica _ Artista Plàstico

sábado, 26 de julio de 2008

Jacques Lacan Dixit

"El ojo, no es ojo porque lo miras, es ojo porque te ve"

Jacques Lacan

martes, 22 de julio de 2008

La Argentinidad segùn Jorge Luis Borges

Para mí la argentinidad es: apenas una palabra fea. Cierta vez en un país cuyo nombre se me escapa hoy, alguien me refirió un pequeño cuento que bien vale contar. Acaso la argentinidad sea lo que los otros piensan sobre argentina.¿No?

Dios estaba creando todos los países del mundo, delante de un representante de cada uno. Era el principio de todo y todo estaba haciéndose. Había llegado la hora de crear países de América Latina.

A cada uno Dios le otorgaba sus dones.

Creó Chile y dispuso:-“Será un país de una gran cordillera y un noble mar, un país de poetas y vino”.

Creó Costa Rica y anticipó: “se tratará de un país pacífico, sin razas enfrentadas, lleno de paisajes selváticos de belleza indomable”.

Creó Perú y su decisión fue: “Será el país de raza indígena superior y estará lleno de minerales que lo harán sufrir.

Creó Brasil, luego: “imaginó e hizo un país gigantesco, de encuentro de razas, cuna mundial de la música.”

Y así sucesivamente para satisfacción de todos. Al final de aquella tarde, Dios anunció que crearía..la Argentina, pese a que ya estaba cansado, y podría haberlo dejado para el día siguiente, Dios se entusiasmó.

“Será un país enorme, con los cuatro climas, una música que lo identificara en todo el planeta, crisol de razas, lleno de deportistas brillantes…Tendrá un mar generoso y una extendida cordillera, una pampa inmensa, un faro casi en el fin del mundo, escritores de todos los géneros, mujeres hermosas”…

Como Dios seguía agregando dones

que triplicaban, por lo menos, al resto de los países, por aquí y por allá en asamblea de naciones por venir se levantó una oleada de protestas. El representante de Nicaragua llevando la voz cantante gritó: A nosotros solo nos dio lagos y poetas, y a ellos todo”.
Quejas por el estilo brotaban de cada uno de los representantes.

Venezuela y Colombia se decían en secreto:

“Argentina tiene acomodo”.

El representante de Ecuador, elevando el tono por encima de aquella protesta colectiva, sintetizó:”Ese país tiene lo que todos quisiéramos”.Dios se sacó despacio los lentes, los miró a todos uno por uno y después con una sonrisa leve en los labios contestó:”Si, es cierto…pero esperen que ponga adentro a los argentinos”.


Tomado de "Borges para Principiantes
Carlos Polimeni / Verónica Abdala / Rep


ar

domingo, 20 de julio de 2008

Homenaje a la Amistad




Hay amigos eternos, amigos que son de piel y otros que son de fierro.
Hay amigos del tiempo, de la escuela, del trabajo. Amigos que se aprenden, amigos que se eligen, y amigos que se adoptan.
Hay amigos del alma, del corazón, de la sangre.
Hay amigos de vidas pasadas, amigos para toda la vida.
Hay amigos que son más que amigos.
Hay amigos que son hermanos, otros que son padres; también hay amigos que son hijos.
Hay amigos que están en las buenas, otros que están en las malas, hay amigos que están siempre.
Amigos que se ven, otros que se tocan, otros que se escriben.
Por supuesto que hay amigos que se van, que nos dejan; hay amigos que vuelven y otros que se quedan.
Hay amigos inmortales, amigos de la distancia.
Hay amigos que se extrañan, que se lloran, que se piensan. Amigos que se desean, que se abrazan, que se miran.
Hay amigos de noche, de siestas, de madrugadas.
Hay amigos hombres, amigos mujeres, amigos perros.
Hay amigos que deliran, otros que son poetas.
Hay de los que dicen todo, amigos que no hacen falta decirlos. Amigos nuevos, viejos, viejos amigos.
Hay amigos sin edad, amigos gordos, flacos.
Hay amigos que no nos llaman, que tampoco llamamos.
Con poco tiempo, amigos desde hace una hora, desde recién.
Hay amigos que dejamos ir, otros que no pueden venir, amigos que están lejos, amigos del barrio.
Amigos de la palabra, amigos incondicionales.
Hay también amigos invisibles, amigos sin lugar, amigos de la calle.
Amigos míos, amigos tuyos, amigos nuestros.
Hay muchos amigos; amigos en común, amigos del teatro, de la música, amigos de verdad.
Hay amigos que están tristes, otros que están alegres, otros que simplemente no están.
Hay amigos que se la pasan en la luna, otros en el campo, y otros en el cielo.
Todos, absolutamente todos los amigos tienen algo en común:

SON INDISPENSABLES

PD : La palabra AMIGO/A y la AMISTAD no caben en un solo dìa.


Làmina Picasso Ronda de la Juventud



jueves, 17 de julio de 2008

Libertango - Horacio Ferrer


Mi libertad me ama y todo el ser le entrego.
Mi libertad destranca la cárcel de mis huesos.
Mi libertad se ofende si soy feliz con miedo.
Mi libertad desnuda me hace el amor perfecto.

Mi libertad me insiste con lo que no me atrevo.
Mi libertad me quiere con lo que llevo puesto.
Mi libertad me absuelve si alguna vez la pierdo
por cosas de la vida que a comprender no acierto.

Mi libertad no cuenta los años que yo tengo, pastora inclaudicable de mis eternos sueños.
Mi libertad me deja y soy un pobre espectro,
mi libertad me llama y en trajes de alas vuelvo.

Mi libertad comprende que yo me sienta preso de los errores míos sin arrepentimiento.
Mi libertad quisiera el astro sin asueto y el átomo cautivo, ser libre ¡qué misterio!

Ser libre. Ya en su vientre mi madre me decía “ser libre no se compra ni es dádiva o favor”.
Yo vivo del hermoso secreto de esta orgía: si polvo fui y al polvo iré, soy polvo de alegría
y en leche de alma preño mi libertad en flor.

De niño la adoré, deseándola crecí,
mi libertad, mujer de tiempo y luz,
la quiero hasta el dolor y hasta la soledad.

Mi libertad me sueña con mis amados muertos, mi libertad adora a los que en vida quiero.
Mi libertad me dice, de cuando en vez, por dentro, que somos tan felices como deseamos serlo.

Mi libertad conoce al que mató y al cuervo que ahoga y atormenta la libertad del bueno.
Mi libertad se infarta de hipócritas y necios, mi libertad trasnocha con santos y bohemios.

Mi libertad es tango de par en par abierto y es blues y es cueca y choro, danzón y romancero.
Mi libertad es tango, juglar de pueblo en pueblo, y es murga y sinfonía y es coro en blanco y negro.

Mi libertad es tango que baila en diez mil puertos y es rock, malambo y salmo y es ópera y flamenco.
Mi libertango es libre, poeta y callejero, tan viejo como el mundo, tan simple como un credo.

De niño la adoré, deseándola crecí,
mi libertad, mujer de tiempo y luz,
la quiero hasta el dolor y hasta la soledad.

Horacio Ferrer
Rene Magritte: La Entrada en Escena